Saturday, February 23, 2008

adioslabios



Tus labios, ofrecidos, en flor de beso me pedían que te hiciera sentir...

...te sentía temblar entre las sábanas y mi piel...

...me susurrabas al oido q me amabas mientras mis dientes se clavaban en tus hombros...

...palpitábamos unidos...

...olíamos a sudor, a sexo y a plástico...

...nos quemaba el mundo en la piel...

...y, sin embargo, no pudimos evitar aquel adiós...

...y tus labios se secaron esperando un beso que no volvió


(la foto es un regalo de xela; el texto es de pqueno)

Thursday, December 27, 2007

insinúa



Aprendí a andar por la vida con la frente alta y la reputación por los suelos.
Aprendí a contestar con media sonrisa los buenos días sonrojados de tu vecina.
Aprendí a besar labios mudos con la cabeza entre tus piernas.
Aprendí a localizar la goma de tus bragas por encima de la falda, o si no las llevabas, con tan solo una caricia.
Aprendí a mostrar sin enseñar con tanto descaro que dejaba un murmullo de reproches a mi paso.
Aprendí a …

Sunday, October 28, 2007

Toda tuya


Lo que más me gustaba era sentir ese cosquilleo en la barriga cuando tus manos rozaban mi cintura y tus dedos bordeaban mi ombligo. Poco a poco, sin desabrocharme el pantalón descendían hasta rozarme el alma, y entonces las cosquillas se convertían en deseos y me entraban ganas de arrancarte la piel a mordiscos, mientras mi lengua se colaba por los lugares más recónditos de tu piel. Y así me hacías tuya, entre gemidos que te cortaban el aliento y jadeos que hacían que el corazón palpitase tan fuerte que podía hasta salirse por la boca.
Me transformabas en un animal salvaje, ansiosa de dominarte desde los pies hasta la cabeza, como nunca nadie lo había hecho. Me gustaba excitarte tanto, que no hacía más que imaginarnos en lugares donde me encantaría follarte,incluso expuestos a ser pillados. El deseo cada vez era mayor, y mis ganas de follar se multiplicaban cuanto más cerca estabas. Había veces que no podía controlar mis impulsos y te lamía entero, erizandote la piel. Eras mi pasión. Mi vicio. Te he buscado en muchos hombres, en muchos escenarios, pero ninguno ha sido capaz de excitarme tanto como tú. Y hoy el recuerdo de tus besos, de tus manos, de cada gemido, de cada noche, de cada habitación, me hacen soñar, que algún día al despertar, estarán tus brazos rodeando mi cintura, y que haremos el amor durante todo el día como la última vez, y entonces, te quedarás. Te quedarás a mi lado.

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Friday, October 19, 2007

miradas


Te miro clavando mis ojos en los tuyos. Te miro desde el sofá donde te espero desnudo mientras tú te desnudas para mí. Te miro cuando tus pantalones caen al suelo. Te miro cuando te quitas la camiseta y pierdo mi vista en las curvas de tus pechos. Te miro con el deseo ardiendo bajo mi piel y palpitando en mi sexo cuando saltas sobre mí, desnuda, y tus labios y tus dientes recorren mi piel. Te siento en cada caricia, en cada arañazo.

Nos damos salvajes el uno al otro hasta extasiarnos, para volver a empezar camino de la cama, persiguiéndote por el pasillo para hacerte presa entre la pared y mi piel, para que huyas al liberarte de un mordisco en mi mano de mi abrazo, y te tires sobre la cama del dormitorio, desde donde me miras. Me miras pícara y traviesa. Me miras mientras abres las piernas y me guiñas un ojo. Me miras mientras mis labios se pegan a tu sexo y mi lengua te hace vibrar hasta cerrar los ojos y gritar, para después, mirarme desde arriba, con tu geografía de por medio. Me miras cuando subo vestido de labios por tu vientre y tus pechos, camino de tus labios. Me miras…
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texto de pqueno
foto de menina (obrigado!)

Wednesday, August 15, 2007

de nuevo


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este es otro regalo, este de Helena

gracias, gracias, gracias

Tuesday, August 07, 2007

vuesos


Besos en vuelos transparentes, transoceánicos maniatados. De cristal críptico. Llevan una marca que ahonda en la piel. Escuece repetidas veces. Con un blanco rosáceo y brillo de nebulosa chirriante. Me amenaza.
Cohíbe tus ganas de lanzarlos al aire con la mano bien abierta, pues llegan tan veloces y acechantes que se disparan sin tren de aterrizaje sobre mi cuerpo. Surcan sus pliegues como veneno verde vidrio y reflejo azul. Gimen hasta llegar al borde. Lucen sin control.
La cabeza de un maniquí girando a mil revoluciones por minuto. Cómo no voy a estremecerme? Me vence…
Rueda la botella por la larga mesa y estalla. No sólo cae, no. Arroja energía apabullante de ensordecedor encuentro. Dos materias completamente distintas que ni siquiera encajan, pero capaces de accionar el mecanismo destructor. Como una caricia ultrasónica. A-tur-des. Una mezcla desintegradota para molestar.
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la publicación de hoy es una colaboración de sugusdepiña (eres un cielo, y lo sabes) y yo la he adoptado como regalo de cumpleaños (sí, es hoy)
gracias, a sugus por todo, y a tí, por leernos

Wednesday, July 18, 2007

sin que me vieras


Tú nunca lo llegaste a saber, pero te miraba.

Primero fue en la calle, desde lejos; te veía cada mañana cruzar, camino de clase, cogiendo el 4, que te dejaba a la puerta de la facultad. Luego, en ese mismo autobús, siempre unas filas más atrás, y, alguna vez, por los pasillos de tu facultad.

Hasta ahí era un juego inocente, pero, con el tiempo, fue a más.

Te perdí de vista en verano, y, en Septiembre, no habías vuelto a cruzar la calle, ni a coger el 4. Hasta que volví a encontrarte, un día y sin querer, mientras tendía la ropa, ahí estabas; entre el pequeño hueco de la ventana del piso de enfrente y la cortina de la ducha. Apenas podía ver poco más que una leve fracción de ti, de tu piel desnuda acariciada por el agua. Y, con aquello, me bastaba para rozar el cielo, o así lo creía. No caí en la cuenta de que el deseo, siempre va a más.

Acabé apostado cada mañana, medio escondido, en mi ventana, deseando ver un poco más. Algunos días era así, y esos días me enamorabas. Otros, los fríos, cerrabas la ventana, y tenía que conformarme con tu silueta tras el cristal empañado, y esos días, creo, que llegaba a odiarte, al menos, un poco.

La única verdad era que me obsesionabas, tanto, que, tras marcharte, tras no volver a cruzar la calle, ni coger el 4; tras dejar la facultad y aquel piso, te mudaste a mis sueños. Y, así, muchas noches, haces que mis dedos empapen tu cálido recuerdo, o te odie, cuando, en mis sueños, caprichosa, decides no aparecer.


(¿aún buscas aquella mirilla?)

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La foto es un regalo de alba (gracias, gracias, gracias!)
El texto es cosa de pqueno